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Dic

Consejos sobre salud, información relativa a nuevos productos farmacéuticos, recomendaciones en épocas concretas del año (gripe en invierno, peligros del sol en verano….) y un largo etcétera. Todos estos contenidos con un importante enfoque “formativo” y dirigidos al consumidor final, se pueden crear en forma de app para que el propio receptor del mensaje los consulte cuando y dónde quiera. En su tablet o smartphone.

Comencemos por el principio: en el concepto de mLearning (la "m"  se refiere a mobile) hay un objetivo esencial: “la educación que puedo sostener en mi mano”.  Informar al cliente, al consumidor final (en el caso de la salud, esto es: cualquier persona, cualquier ciudadano) es formarlo. Hoy en día los contenidos sobre salud se han multiplicado y no dejan de aparecer apps vinculadas a la salud (no todas 100% “fiables”) como vimos en nuestro último post.

La formación es un tema complejo, que ya no se basa en la transmisión alumno-profesor enmarcada en un espacio (aula) y momento concreto. Y en el ámbito de la salud, las compañías deben apostar no sólo por vender sus productos, sino por aportar algo más al consumidor. Aportar valor, en forma de contenido.  Laboratorios, compañías farmacéuticas pero por supuesto también negocios más “cercanos” al consumidor (consultas, centros médicos, incluso farmacias) pueden aprovechar el concepto del mLearning para generar impactos positivos en sus potenciales clientes.

La formación del consumidor pasa en gran medida por estar dónde él se encuentre. En cualquier lugar y momento. Así, el llamado mLearning se distingue por:  

-La consulta de información y, por tanto, el “aprendizaje” sobre cualquier materia se vuelve algo continuo: no “limitado” a un tiempo, a una época concreta de nuestras vidas
-El material formativo puede crecer y crecer; generar material en cualquier formato y compartirlo para hacerlo accesible a cualquier persona es algo casi “inagotable”
-Los roles de profesor/alumno cambian. Todos podemos generar, aprender, compartir y enseñar. Y las empresas tienen mucho que decir en este sentido
-Personalización: tal vez, el punto más remarcable. En relación a las temáticas, a los formatos… los contenidos se vuelven totalmente adaptables a cada público, a cada segmento: a cada persona
Cualquier compañía del sector salud puede crear, pues, estos contenidos para educar a sus consumidores, ofreciéndoles consejos, material complementario, catálogos digitales e interactivos y un sinfín de posibilidades.   


El m-learning es una apuesta de presente y de futuro. Marcas comerciales, sociedades e instituciones relacionadas con el ámbito médico aprovechan ya las posibilidades de la tecnología móvil. Pero un elemento, por encima de todos, resulta clave: “formar”, y hacerlo  “a distancia” sólo es viable a partir de buenos contenidos.  Útiles, actualizados (y actualizables) e interactivos son los tres grandes  “requisitos” para que un consumidor, un cliente final se beneficie de unos contenidos tanto o más efectivos que los que encuentran en plataformas “tradicionales” (folletos, información en puntos de venta, información en centros de salud, etc.)  


Si los contenidos digitales son capaces de aportar estas características, las ventajas son evidentes:  

-Los contenidos digitales, interactivos y dinámicos, aumentan la atención de quién los consulta
-Se obtiene mayor retención de los “conocimientos”, que el cliente vinculará a la marca/empresa en cuestión (es decir, los asociará a quién los haya generado)
-Con todo: se gana en calidad y en cobertura, impactando más y mejor a los potenciales clientes

Sin embargo, las empresas del sector se encuentran con una barrera de entrada importante: los costes implicados en la puesta en marcha y el mantenimiento de los contenidos para “formar” a sus clientes son elevados. Para reducir estos costes nuestra apuesta es automatizar la gestión y diseño de los contenidos, gracias a una tecnología fácil y accesible.  Es decir: quién diseñe los contenidos formativos debe ser experto (lógicamente) en la materia, pero no tiene porqué ser un perfil “técnico”. Se eliminan de este modo pasos intermedios, ya que quién hasta ahora era el responsable, por ejemplo, de organizar una charla, generar documentos para cualquier evento, conferencia o convención, o de desarrollar folletos para puntos de venta (consultas, farmacias…) puede crear esos mismos contenidos de manera digital. Y estos se pueden poner al alcance de los consumidores de manera rápida, ágil y sencilla.

En Kinetical contamos con varios ejemplos de plantillas personalizables que cualquier compañía, sin requerir de sus perfiles “técnicos”, puede adaptar para crear sus propios contenidos, digitales e interactivos. Y que permiten incorporar imágenes, vídeos, gráficos… cualquier elemento que refuerce el objetivo principal: que la información llegue, “impacte” y sea efectiva.

En el sector salud, uno de los tipos de contenidos que mayor efectividad demuestran son los consejos. Si las marcas, empresas, compañías farmacéuticas ofrecen buenos consejos, sus públicos aprenden cosas útiles, aplicables a su vida diaria.  Consejos relacionados con la belleza, con un estilo de vida saludable, pero también consejos dirigidos a utilizar un producto (así como a “cuidarlo”, a mantenerlo del mejor modo), consejos en definitiva sobre “cómo hacer las cosas de la mejor manera” en algo que nos importa a todos: nuestro bienestar.  


Los consejos, si son buenos y están además planteados (como hemos visto, utilizando todo lo que las empresas tienen hoy día al alcance de la mano -contenidos digitales, multimedia, en diferentes formatos… y presentados de manera dinámica y atractiva-) son una excelente manera de “formar” y aportar valor a quien los lee.  Y se convierten, a menudo, en un contenido “recurrente”, pues los consumidores tenemos tendencia a guardar esos buenos consejos, a consultarlos en repetidas ocasiones (cuando realmente se necesitan,  cuando surge una duda al respecto…) y a estar atentos a esa fuente de información, pues sabemos que es probable que siga generando contenidos, información útil. Es, en definitiva, una excelente manera de fidelizar al público. Los buenos consejos son como una especie de "virus boca a boca": rápidamente se buscan nuevas "víctimas" a las que transmitirlo, convirtiéndose así en un "multiplicador de la cepa". 


La formación a través de tecnología móvil se puede aplicar lógicamente también a nivel interno dentro del sector, pues los profesionales médicos deben seguir formándose durante toda su vida profesional. Es una cuestión que podremos tratar en otros posts.

Hoy nos quedamos con varias conclusiones claras:
-Existe una gran cantidad de información sobre la salud accesible al público. No toda es “fiable”, y por tanto las empresas del sector deben posicionarse como expertas y referentes que ofrecen al consumidor contenido útil y 100% “confiable”
-Generar contenidos es caro. Así que son necesarias herramientas que “lo pongan fácil”: que la creación y distribución de los contenidos sea lo más automatizada posible
-“Formar” a distancia al consumidor implica una apuesta  por contenidos no sólo útiles, sino también atractivos e impactantes (apoyándose en el uso de vídeos, imágenes, etc.) para lograr así mayor efectividad.
-En el ámbito de la salud, uno de los tipos de contenidos que mayor efectividad demuestran son los consejos (relacionados con la belleza, con un estilo de vida saludable… pero también consejos dirigidos a cómo utilizar y cuidar un producto. Estos contenidos se suelen consultar en repetidas ocasiones, y el consumidor espera que las compañías del sector generen y le ofrezcan más consejos. Son, por tanto, una gran forma de fidelizar al público.


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